La prueba de fuego llegó con el "test del vaquero", una técnica que seguro que muchos de los que me leéis y estáis en fase de perder los kilos de más conocéis de sobra. ¿Quién de nosotros no guarda en su fondo de armario unos vaqueros preciosos y ajustadísimos, de esos con los que te veías bella y esbelta allá por los años de adolescencia? Sí, ése que fuiste intentando meterte a presión fuese como fuese. Ese que las primeras veces que no cerraba pensabas: "bah!, es porque hoy ando un poco hinchada"; pero que tras varios intentos fallidos tuviste que reconocer que tus días en la talla 36 habían pasado a mejor vida.
No sé si será por nostalgia de tiempos pasados y esbeltos, o por cierto resquicio de esperanzas de que algún día podremos volver a enfundarlos el dichoso pantalón, pero el caso es que suele ser de las pocas prendas que no acaba en el contenedor de la basura, sino que resiste en nuestro armario con el paso de las temporadas, modas y años.
La semana pasada decidí desempolvar mi viejo vaquero, cruzar los dedos y hacer el famoso test. Así que me planté delante del espejo, cerré los ojos y... voilá!! Me quedaba como un guante!! No me lo podía creer, tenía la misma talla que hacía años que no recordaba tener. Y todo ello sin pasar hambre, comiendo en condiciones y disfrutando en la cocina preparando mis recetas de #dietawoman. Mi vaquero de la 36 ha vuelto a ser un fijo en mi armario. Ahora el problema es que en el resto de mi ropa parezco una niña reducida... Hoy os dejo una receta muy sencilla, que seguramente muchos de vosotros ya habréis preparado en vuestras casas infinidad de veces, pero que va acompañada de una guarnición igualmente sencilla y que complementa nuestro pollo de forma excepcional y de lo más dietético y saludable. Un pollo al horno light, que gracias al zumo de cítricos y las distintas especias que queráis combinarle, resulta de lo más sabroso.
INGREDIENTES (para dos raciones):
- 4 dientes de ajo,
- 1 limón
- 1 naranja
- 1 caja de tomates cherry (sobre 250 gr.)
- 8 espárragos trigueros
- Tomillo
- Orégano
- Albahaca
- Cebollino
- Pimienta 5 bayas o pimienta negra
- Sal (normal y Maldon)
- Aceite de oliva
PREPARACIÓN:
1º Pon el horno a precalentar a 200ºC. Mientras se calienta, limpia bien los muslos de pollo, eliminando todo resto de grasa posible. Salpiméntalos al gusto y engrásalor con un poco de aceite de oliva.
2º Engrasa con un poco de aceite de oliva la base de nuestra bandeja de horno y coloca los muslos de pollo. Introdúcelo en el horno a 200ºC durante 15 minutos.
4º Pasados los 15 minutos, retiramos el pollo del horno y agregamos a la fuente los ajos, el limón cortado, la mitad del zumo de cítricos (la otra mitad la reservamos para ir bañando durante el horneado) y espolvoreamos tomillo y orégano. Introducimos la bandeja en el horno, bajando a 180ºC y dejándolo cocinarse durante 45 minutos. Es recomendable que cada 15-20 minutos aproximadamente, le déis la vuelta al pollo, para que se cocine de forma uniforme, y también que vayamos regándolo con cucharadas del zumo que reservamos, para que se mantenga brillante y jugoso.
5º Mientras el pollo se hornea, prepararemos la guarnición. Primeramente, pelaremos la parte dura de los espárragos trigueros y los introduciremos en una cazuela de agua hirviendo durante unos 5 minutos, para que se ablanden. Después escurrimos el agua y los secamos con papel de cocina. Preparamos una plancha con un chorillo de aceite y los terminamos de hacer a la plancha, dándole un par de vueltas. Cuando estén dorados los retiramos del fuego, juntamos tres o cuatro triqueros y los atamos con un par de tiras de cebollino. Los colocamos en el plato y le añadimos una pizca de sal Maldon para rematar.
7º Para rematar nuestro pollo, bastará con que los últimos 10 minutos de su horneado volvamos a subir la temperatura a 200ºC, tiempo suficiente para que la piel se dore y tome una textura crujiente. Pasado ese tiempo retiramos del horno y emplatamos nuestros muslos con las verduras.
Bon appetit!!
